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viernes, diciembre 11, 2009

After that we had japanese for dinner.

 

Esperamos en una esquina, mientras cierran el puesto de periódicos y revistas. El tráfico que se hace un desfile de luces si desenfocas la mirada lo suficiente. Los negocios están cerrados casi en su totalidad y la basura se acumula en la calle, donde los que se dedican a la pepena empiezan a seleccionarla, husmeando, separando, clasificando y contabilizando los desperdicios de una jornada. A unos metros de ellos, de nosotros, las ratas.

 

Corretean entre ellas. Algunas acarreando un trozo de pan, algún resto de comida. Aparecen y desaparecen entre las grietas de las banquetas. Es su hora, así que no le temen a la gente que pasa. Te detienes cerca y un par te dan vueltas, indiferentes a tu sorpresa. Y preguntas: ¿que pasaría si salen todas de una vez?

 

Hay gente mala por ahí. Individuos podridos. Personas enojadas con algo , con todos. Idiotas que desprecian más cosas de las que disfrutan. Son los exhibicionistas que pregonan sus afectos, sus querencias, sus galletas obtenidas como premio por hacer algún mandado. Son los que se cuelgan de los nombres de otros. Los que no soportan estar solos  necesitan ahogarse en medio de muchos y sus voces. Los de la felicidad instantánea, de a varo. Los que quieren que los veamos con un vasito rojo desechable en la mano, siempre, para que nos creamos también que viven contentos. Los que pretenden que, por el hecho de ignorarla, la consecuencia no los alcance.

 

Ellos, esos pendejos que sólo están aquí para medirse sus miserias con las de otros iguales, o peores.

 

Ellos son a quienes deberían comer las ratas una vez que se decidan a salir todas.

lunes, enero 12, 2009

Rayones en un trozo de papel que regresó a mí después de 4 años perdido en este mundo

¿De qué te escondes, patético hombrecillo?

de noche, toda sombra es de gigantes

¿De dónde asirte, a quién drenar?

Me hizo acordarme de alguien por ahí.

A veces , cuando pienso mucho tiempo en qué decirle a alguien y pasa mucho, mucho tiempo, termino por surpimir en su totalidad el discurso y hacer lo que tengo en realidad ganas, que es simplemente saludar y preguntar ¿cómo estás?

miércoles, octubre 22, 2008

¡Ah, no, bueno!

Pero es que esto nadie se lo puede tomar en serio, por favor.Nos quieren hacer llorar, pero de risa.... y después, de lástima.

Hay quienes se especializan en trivializar asuntos serios. Que lo hagan con su vida, pero esto es de náusea. Dijera Lanzie, WTCh?






"más grandes son las ganas de que nuestros hijos tengan un futuro mejor que el que nosotros jamás tuvimos"

"gigantesco es nuestro corazón"

Priceless.

domingo, octubre 05, 2008

11:11

Para mí ha sido una especie de juego desde que estaba por la secundaria. El apropiarme de un número o una hora en algun display de reloj, del hornito, del timer, es una pequeña manía con un toque de inevitabilidad. En realidad nunca me he puesto a pensar en significados, pues sabemos que si quieres encontrar un patrón , no descansarás hasta hacerlo. Así pues, el uno uno uno uno y yo manteníamos esa relación juguetona e intrascendente, hasta que llegó google.

Ahora resulta que es algo tan vulgo que la red está llena de foros, blogs y demás cosos donde se aventuran las más piradas explicaciones de algo que los "eleveners" llaman un fenómeno, un mensaje, un llamado por parte de E.T. y no sé que tanta jalada.

Que haya clubes de elegidos por el número me debería bastar para buscarme otro juego, sin embargo, debo reconocer que la onda de los "eleveners" es, por decir lo menos, pintoresca.

viernes, octubre 03, 2008

Quoting

(descubrir) la ilusion de la identidad y tu afan por mantenerla solo te puede llevar a que en algun momento no tengas suficiente aire.

(hacemos un paréntesis -otro-: Asumes saber más que el resto puesto que entiendes el absurdo y te comportas como si fuera cierto en absolutamente todos los casos. Dado que comprendes que cualquier rol puede ser interpretado por cualquiera, saltas de uno a otro, en algunos casos comparando resultados, atreviendo a elaborar detalladas predicciones sobre lo que ya-sabemos-que-va-a-pasar. Insensibilizas al niño mimado que en realidad eres)


la indiferencia no es hacia otro, es hacia el suceso inevitable donde la identidad como tal implosione.

o sea tú (colapsado por el efecto de vacío) terminas siendo una plasta deforme, tarde o temprano.